El Ayuntamiento de Erandio, en el marco del proyecto Erandio Lagunkoia, impulsa junto con la asociación Aidatu una iniciativa para promover la prevención del suicidio y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de detectar señales de alerta, ofrecer apoyo y conocer los recursos de ayuda disponibles.
Hablar, escuchar, acompañar
Qué podemos hacer ante la conducta suicida

Si hay peligro inmediato
No dejes sola a la persona y llama al 112. Si es seguro, aléjala temporalmente de medios con los que pueda hacerse daño y busca el apoyo de otra persona. Para escucha y orientación, llama al 024: es gratuito, confidencial y funciona las 24 horas, todos los días.
Hablar puede abrir una puerta
Durante mucho tiempo el suicidio se ha vivido en silencio. El miedo, el estigma y la falsa idea de que mencionarlo puede provocar un efecto contagio han dificultado pedir ayuda y acompañar a quien sufre. Hoy sabemos que hablar de forma responsable, directa y sin juicios puede aliviar y ayudar a prevenir.
La conducta suicida es un problema social y de salud pública. No afecta solo a quien atraviesa una crisis: también a sus personas allegadas, a quienes han perdido a un ser querido y a profesionales que atienden estas situaciones.
Una idea para recordar: todas las personas podemos ayudar prestando atención, preguntando sin miedo, escuchando y facilitando el acceso a apoyo profesional.
La realidad, más allá de las cifras
Las cifras no explican por sí solas el sufrimiento, pero ayudan a dimensionar una realidad que durante años permaneció oculta.
En España fueron casi 11 personas al día. En Euskadi, aproximadamente una muerte cada dos días y medio. El número de muertes es mayor entre los 40 y 60 años; al observar las tasas, algunos grupos de hombres de edades avanzadas también presentan un riesgo elevado.
Pero la conducta suicida abarca mucho más: ideas de suicidio, tentativas, duelo y el impacto en familias, amistades, comunidades y profesionales. Por eso no debe reducirse a estadísticas.
Fuente: datos definitivos de 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE) y Estadística de Defunciones 2025 de EUSTAT.
Seis ideas erróneas que dificultan la ayuda
“Todas las personas que mueren por suicidio tienen un trastorno mental”.
Falso. Una conducta suicida expresa un sufrimiento emocional intenso, pero no implica necesariamente un diagnóstico. Tampoco todas las personas con un trastorno mental presentan conducta suicida.
“La persona que se suicida desea morir».
Falso. Con frecuencia existe ambivalencia: la persona quiere que termine un sufrimiento que percibe como insoportable, no necesariamente que termine su vida.
“Todas las personas que hayan intentado suicidarse alguna vez nunca dejarán de intentarlo”.
Falso. El riesgo puede cambiar. Los pensamientos suicidas no son permanentes y muchas personas se recuperan con apoyo y atención adecuados.
“Las personas que dicen que van a quitarse la vida no lo van a hacer”.
Falso. Cualquier comentario sobre morir o desaparecer debe tomarse en serio. Puede ser una forma de pedir ayuda.
“Hablar del suicidio puede incitar a alguien a hacerlo”.
Falso. Preguntar de forma clara y serena no induce la conducta; puede aliviar y abrir una conversación que permita buscar ayuda.
“El suicidio no puede prevenirse ya que es un acto impulsivo”.
Falso. Aunque no todos los casos muestran señales visibles, en muchas situaciones existen oportunidades para detectar cambios, acompañar y facilitar ayuda.
Fuente: Mitos sobre el suicidio | SOM Salud Mental 360
Qué es la conducta suicida
La conducta suicida no es una enfermedad ni responde a una única causa. Puede aparecer cuando se combinan un sufrimiento intenso, la desesperanza y la sensación de no disponer de recursos para afrontar la situación.
Influyen factores personales, familiares, sociales y culturales. Cada experiencia es distinta. Por eso no basta con una mirada exclusivamente clínica: la prevención también necesita redes de apoyo, comunidad, información responsable y acceso a recursos.
El sufrimiento puede cambiar
Una crisis puede hacer que la muerte parezca la única salida, pero ese dolor y esa desesperanza no tienen por qué ser permanentes. La situación puede mejorar y la ayuda puede abrir otras posibilidades.
Prevenir, intervenir y acompañar después
1. Prevención
Actuar antes de que aparezca una crisis: reducir el estigma, fortalecer vínculos, promover el bienestar y dar a conocer recursos de ayuda.
2. Intervención
Cuando existen ideas o conductas suicidas, escuchar, valorar la urgencia y facilitar atención profesional. Ante un riesgo inmediato, llamar al 112.
3. Posvención
Acompañar a las personas en duelo tras una muerte por suicidio. Además de aliviar el dolor, este apoyo también cumple una función preventiva.

La conducta suicida puede entenderse como un proceso, pero no es lineal: puede haber avances, retrocesos o conductas impulsivas sin etapas visibles. No siempre hay señales y no siempre es posible evitar una muerte

Señales a las que prestar atención
No siempre hay señales y ninguna permite predecir por sí sola una conducta suicida. Lo importante no es diagnosticar, sino observar cambios, escuchar y preguntar cuando algo preocupa.
Lo que una persona puede decir
- “Quiero morirme” o “no aguanto más”.
- “Todo sería más fácil si yo no estuviera”.
- “Ya no puedo más con esto” o “no sé para qué sigo”.
- “Cuando yo ya no esté…”.
Cambios que pueden llamar la atención
- Tristeza profunda, desesperanza, irritabilidad o ansiedad fuera de lo habitual.
- Sentirse una carga o creer que nada va a cambiar.
- Aislarse, dejar de responder o abandonar actividades que antes disfrutaba.
- Descuidar el sueño, la alimentación, el aseo o una medicación pautada.
- Aumentar el consumo de alcohol u otras sustancias.
- Cerrar asuntos pendientes, regalar objetos significativos o despedirse de forma inusual.
- Mostrar una calma repentina después de una crisis profunda.
Importante
Estas señales también pueden aparecer en otros momentos de malestar. Y a veces no hay señales visibles. Si una muerte ocurre sin que el entorno haya podido detectarlas, no significa que las personas cercanas hayan fallado.
Cómo actuar: tres niveles de respuesta
No hace falta ser profesional para dar el primer paso. La respuesta depende del grado de preocupación y de si existe peligro inmediato.
- Escuchar y acompañar. Si hay malestar sostenido, pero no señales de peligro inmediato, pregunta cómo se siente, escucha sin minimizar y mantén el contacto. Anima a buscar apoyo si el malestar continúa.
- Facilitar ayuda profesional. Si aparecen señales claras o la persona habla de suicidio, ofrece un paso concreto: llamar juntos al 024, pedir cita en el centro de salud o contactar con un recurso profesional.
- Actuar de inmediato. Si existe peligro inmediato, un plan concreto, acceso a medios o una conducta en curso: no dejes sola a la persona, llama al 112 y busca apoyo. Si puedes hacerlo sin ponerte en peligro, reduce temporalmente el acceso a medios con los que pueda hacerse daño.
Cómo mantener la conversación
- Pregunta con claridad: “¿Estás pensando en hacerte daño?” o “¿has pensado en acabar con tu vida?”. Preguntar no induce la idea.
- Busca calma y privacidad: elige un lugar sin prisas ni interrupciones.
- Escucha más de lo que hablas: no hace falta encontrar la frase perfecta ni resolverlo todo.
- Valida el sufrimiento: “entiendo que lo estés pasando muy mal” ayuda más que “no es para tanto”.
- Evita juzgar o culpabilizar: expresiones como “piensa en tu familia” pueden aumentar la sensación de ser una carga.
- No prometas secreto: explica que pedir ayuda es una forma de cuidar.
- Ofrece acciones concretas: “¿llamamos juntos?” o “te acompaño a pedir cita?”.
- Mantén el contacto: el acompañamiento continúa después del momento más intenso.
Qué conviene evitar
- Minimizar el dolor o decir que “se le pasará”.
- Dar lecciones, discutir o buscar culpables.
- Reaccionar con pánico o dramatismo.
- Dejar toda la iniciativa en manos de la persona en crisis.
Después de una muerte: acompañar el duelo
Las personas que han perdido a alguien por suicidio pueden vivir un duelo especialmente complejo, con culpa, preguntas sin respuesta, sensación de abandono, incomprensión social o miedo al juicio.
Ayuda permitir que hablen de la persona fallecida y de lo ocurrido, sin presionar y sin recurrir a frases hechas. Expresiones como “hay que pasar página”, “fue su decisión” o “tienes que ser fuerte” pueden aumentar el dolor.

Acompañar también es recordar
Estar disponible, escuchar sin buscar explicaciones simples y respetar los tiempos de cada persona puede ser de gran ayuda. Los grupos de apoyo y la atención profesional ofrecen espacios específicos para este duelo.
Recursos de ayuda
Emergencia inmediata · 112
SOS Deiak / Emergencias. Si existe peligro inmediato, llama al 112.
| Recurso | Contacto y función |
|---|---|
| 024 | Línea estatal de atención a la conducta suicida. Gratuita, confidencial, disponible las 24 horas y con acceso a chat . Está dirigida a personas con ideación o riesgo y a familiares y personas allegadas. |
| Osakidetza |
Centro de salud de referencia. Consejo Sanitario:
900 203 050, disponible las
24 horas. En una urgencia, acude a un PAC, a urgencias
hospitalarias o llama al
112.
Osakidetza dispone de información y recursos sobre la conducta suicida dentro de Osasun Eskola . |
| Acción Social de Erandio |
944 890 233 gizarte-ekintza@erandio.eus |
| Teléfono de la Esperanza |
717 003 717 Servicio de escucha en crisis y chat en su web . |
| Policía Local de Erandio | 944 671 111 |
| Ertzaintza Erandio | 944 063 440 |
| Biziraun |
Grupos de ayuda mutua para personas en duelo por suicidio. info@biziraun.org · www.biziraun.org |
| Bidegin |
Apoyo profesional y grupos de duelo. 664 125 293 · bideginduelo.org |
| Aidatu |
Información, formación y apoyo en prevención del suicidio
y acompañamiento emocional. www.aidatu.org |

